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Historia

Misión

Ofrecer formación integral, apoyo pedagógico y extracurricular dentro de los principios morales cristianos.

Visión

Organizar e impartir programas de apoyo pedagógico, capacitación y formación para estudiantes y docentes dedicados al desarrollo integral de niños y jóvenes, acompañando a las familias en la práctica y preservación de las buenas costumbres.

Valores

  • Amor
  • Piedad
  • Colaboración
  • Honestidad
  • Integridad
  • Orden

Historia de la Fundación
María Auxilium Christianorum, Inc.

La fundación María Auxilium Christianorum surge de una gracia recibida en el corazón de su fundadora y directora, María Isabel Morillo Martínez, nacida el 4 de octubre de 1983 en el seno de una familia católica y numerosa, siendo la menor de cinco hermanos.

De sus padres recibió mucho cariño y heredó un gran ejemplo en valores, además de la oportunidad de disfrutar de una educación excepcional durante sus años en la Primaria Montessori de Santo Domingo, dirigida en ese entonces por la educadora Guadalupe Romero, cariñosamente conocida por muchos como Lupita.

Toda esta formación asentó una base sólida de principios morales cristianos, junto con nobleza, ética y pasión en su vocación como educadora. Sin embargo, con el paso de los años comprendió que el mayor tesoro heredado fue su fe católica.

Al descubrir su vocación, ingresó a estudiar Educación Temprana en la Universidad Iberoamericana y comenzó a trabajar en el nivel inicial de reconocidos colegios privados de Santo Domingo, donde confirmó su llamado como docente. En el año 2006 egresó como licenciada y, posteriormente, realizó estudios especializados en el desarrollo y aplicación de estrategias pedagógicas para la enseñanza del inglés como segunda lengua, obteniendo en 2012 el título de Maestría en Nova Southeastern University en Florida.

En el 2007 contrajo matrimonio por la Santa Iglesia y, junto a su esposo, conformaron una familia de cinco miembros.

¿Cómo surge Centro Educativo
Auxilium Christianorum?

Tras dieciocho años de labor docente en centros privados de currículo americano en Santo Domingo, llegó la pandemia del 2020. Como a tantos, trajo consigo retos espirituales, emocionales, económicos y laborales. Sin embargo, como bien dice el refrán: 'no hay mal que por bien no venga', pues Dios, en Su infinita Misericordia, destinó otros planes para esta familia.

Este tiempo de pandemia se convirtió en un espacio de gracia que trajo consigo la consagración al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, una especial devoción a la Virgen de Lourdes, el amor a los dogmas y tradiciones de la Iglesia, y finalmente la incorporación al apostolado de los Heraldos del Evangelio, poniendo dones y talentos al servicio del Reino.

Notando el deterioro moral y conductual de la educación actual, y la lucha diaria de los maestros, surgieron los siguientes cuestionamientos: ¿Será que la excesiva influencia de la tecnología, las ideologías, las redes sociales y las tendencias 'innovadoras' han llegado a un límite indomable? ¿Será que ha ocurrido un cambio de mentalidad que destruye lo que es bueno, ordenado y lógico?

Desde hace décadas la sociedad sutilmente ha modificado la crianza y educación de los hijos. Al alejarse del Camino, la Verdad y la Vida, se han adoptado antivalores que desvían al ser humano y arrebatan la inocencia de los niños. 'Dejad que los niños se acerquen a Mí, y no se lo impidáis' (Mt 19,14). A partir de las palabras de Nuestro Señor, como educadores ¿estamos acercando las almas a Dios? o por el contrario, ¿estamos alejando de Él, estas almas que nos fueron confiadas?

En el 2023 nació una fundación orientada a formar a los niños en la virtud, donde puedan desarrollarse integralmente en un ambiente armónico y enraizado en la Ley de Dios, y a acompañar a las familias en la práctica y preservación de las buenas costumbres y principios cristianos.

Nuestra Señora, Reina y Madre, es el verdadero faro de luz y auxilio de los cristianos. Su misión especial es guiarnos y socorrernos para llevarnos a Su amado Hijo por el camino de la virtud hacia la santidad y la salvación eterna. Por medio de este proyecto, Ella protege e intercede por cada uno de sus integrantes. Por tanto, nuestro nombre y nuestra patrona, sin lugar a dudas, es y siempre será: María Auxiliadora.